Una pregunta, seguida hasta el final.
Diez pasos y cuatro departamentos. Nadie vuelve a teclear nada y todo pasa sobre el mismo registro.
- 1
Escribe un cliente
«¿Me confirmáis si el proyecto 524489 está listo?», al buzón compartido que ya usa el equipo.
- 2
Se reconoce el trabajo
El número coincide con una Referencia viva, así que el mensaje se une a ella. Sin clasificar, sin reenviar y sin escribir ninguna regla.
enganchado a la #524489 - 3
El registro responde
El cliente, el proveedor, los archivos, el estado, lo último que ha pasado y las tareas abiertas ya están ahí.
- 4
Lo que falta salta a la vista
Falta una confirmación de un proveedor: se le pidió hace once días y nunca contestó.
esperando · 11 días - 5
Alguien se hace cargo
La tarea aparece en la lista de quien tiene que hacerla, con el mensaje del que salió pegado detrás.
tarea asignada - 6
Contesta el proveedor
Ese mensaje cae en el mismo trabajo y el paso que estaba esperando se da por hecho.
estado → confirmado
- 7
Finanzas ve el dinero
La factura del proveedor llega por correo, se convierte en un pago pendiente de este trabajo, se contrasta con lo anterior y se manda a aprobar.
4.320 € · vence el 22 ago - 8
El papeleo se escribe solo
El documento del cliente sale del registro, con su número, sus fechas, la empresa y el contacto ya puestos.
documento creado - 9
El cliente lo ve
Si la empresa tiene portal de cliente, la novedad y el documento aparecen ahí, con su marca.
compartido - 10
Y sigue contestado
El mes que viene, el año que viene o para el compañero que no estaba: el trabajo sigue guardando por qué se decidió cada cosa.
De cualquier otra forma serían seis sistemas, cuatro veces los mismos datos tecleados y una persona que tiene que acordarse de todo. Aquí es un registro que lee todo el mundo.
