El expediente es el despacho. Que no le falte nada.
En un despacho que factura conocimiento por asunto, el riesgo no es que se olvide el trabajo: es que su registro viva en el buzón de una sola persona. OVIOO deja la correspondencia, los documentos, los plazos y los honorarios en el propio expediente, donde lo puede coger un compañero o un socio.

- Adrián Soler09:41Confirmación de entrega
- Castellane SA08:52Proforma — despliegue de Halden
- Ingrid HalvorsenAyerRequisitos — 2 cambios
- Castellane SAlunCalendario de entrega recibido
- Confirmar la franja de entregaDMHoy
- Reenviar la lista de requisitos a VantageDMHoy
- Contrato firmado de HaldenDMEn espera
- Recordar el último pagoCOvie
- IHIngrid HalvorsenResponsable del proyecto
- ASAdrián SolerProveedor · entrega
- CSCastellane SASubcontrata
Qué cambia en un despacho
Un asunto que aguanta un relevo
Cada mensaje, documento y decisión está en el expediente. Quien cubre una ausencia, o coge un cliente, lee el expediente en vez de tres años de correo ajeno.
Plazos que no están en una sola cabeza
Las fechas que salen de la correspondencia se convierten en tareas con responsable, visibles en un calendario junto a reuniones y pagos. Esperar a un cliente o a un tercero es un estado, no un silencio.
Documentos que salen del registro
Hojas de encargo, informes y facturas que salen del asunto —su número, la razón social y la dirección del cliente, el responsable— en vez del archivo del mes pasado con los nombres cambiados.
Honorarios pegados al trabajo
Lo presupuestado, lo facturado y lo cobrado se quedan enganchados al asunto que los generó, con aprobación para todo lo que pase de un límite que pones tú.
Un asunto, de principio a fin
La dirección ve el despacho, no una hoja de cálculo
Qué asuntos avanzan, dónde se acumula el trabajo, qué se debe y quién lo debe: leído de los propios expedientes, con un acceso que sigue los departamentos y la jerarquía del despacho.
Se define una vez en el perfil de la empresa y lo adopta cada pantalla, cada botón y cada ventana.

Lo que sustituye en un despacho
El expediente, viva donde viva ahora, que suele ser el buzón de alguien y una carpeta en un servidor.
Dudas razonables
Cubre el registro de un asunto —correspondencia, documentos, plazos, honorarios— y no todo el aparato regulado que hay alrededor. No hay cuentas de clientes, ni base de datos de conflictos de interés, ni biblioteca de escritos judiciales. El despacho que necesite eso lo conserva y usa esto para el expediente.
El acceso lo impone la base de datos, no la interfaz escondiendo cosas: quien no puede abrir un asunto no llega a su contenido por ningún camino, ni preguntando por él. El acceso a los buzones va por persona, y cada permiso está a la vista y se puede quitar.
No. No hay partes de horas. Lo presupuestado, facturado y cobrado se engancha al asunto que lo generó, pero el registro del tiempo se queda donde lo lleves hoy.
Son documentos del cliente y del asunto, con la versión y la fecha en que llegó cada uno. No hay verificación de identidad automática: eso se queda con el proveedor que ya uses.
Míralo con tu trabajo de verdad.
Conecta un buzón compartido y mira cómo se ordena sola una semana de verdad. Catorce días, sin tarjeta.